En Nueva Zelanda hay un grupo que mezcla dreampop, trip-hop, downtempo y música ambient como casi nadie. Se llama Hysterical Love Project y acaba de lanzar su nuevo elepé, February’s Album, editado mediante la label independiente Motion Ward.
La cosa está más o menos así: suena como música experimental de confección artesanal, en la que los circuitos electrónicos y las texturas oníricas encuentran un extraño pero fascinante equilibrio entre la calidez y el misterio. Un laboratorio sónico de espíritu alternativo, y ahí se generan paisajes inmersivos y templados… bien sabrosos.
¿Escuchamos o qué?











