DIIV acaba de lanzar ZIRP!, su nuevo elepé, sin inventar absolutamente nada en términos generales pero si revolucionando su propio sonido hacia el shoegaze más puercón y distorsionado que pudieron concebir. El resultado es un trabajo aventurado en sus propios términos, con explosiones densas y un sonido más corrosivo que se contempla mejor en sus cambios de intensidad entre atmósferas brumosas.
Utilizando sintetizadores, texturas electrónicas y una producción mucho más sofisticada en el estudio, el pop del grupo norteamericano exhibe un ángulo más subterráneo, sin dejar de lado las guitarras envolventes y esas voces suaves que a veces parecen susurradas.
Las letras, por su lado, comparten una miarada más política y crítica al abordar el capitalismo y la desigualdad social con dardos casi poéticos; el derrumbe del denominado sueño americano y las experiencias personales se fusionan con los sentimientos de pérdida y vulnerabilidad, lo cual lo hace un disco mucho más íntimo en ese apartado.
No hay reinvenciones sonoras pero si la intensificación de un estilo que el grupo ha estado adoptando en los últimos años. Por eso hablamos de una obra más inquieta que sus antecedoras, llena de contrastes y donde todavía resuenan sombras de la identidad original de sus autores.











