De la escena subterránea de Nueva York surge The Dye, una agrupación fundada por alumnos de Berklee que han encontrado su propia identidad musical en las noches intoxicantes y esas atmósferas sombrías de una ciudad que no duerme, entre guitarras de ruido abstracto, melodías hipnóticas y pulsaciones psicodélicas.
El deseo, la decadencia y el misterio toman nuevas formas en el viento que sopla en distintos sentidos, mientras elementos del post-punk, alt-rock y noise rock danzan aleatoreamente, mientras la seductora y espectral voz de Eudora nos envuelve en un trance íntimo y vesceral; aunque el grupo también se toma sus inteludios totalmente instrumentales, ya saben, para expander su sonido hacia nuevas fronteras sonoras donde habitan flores negras y espectros amigables.
El estilo de The Dye es también cinematográfico; su cadencia siempre esconde una belleza etérea que se oculta detrás de las distorsiones electrizantes y la tensión del ambiente que genera. El balance es casi perfecto entre sensibilidad, oscuridad y experimentación, y siempre deja la sensación de estar caminando a ciegas por una carretera desierta mientras algo desconocido nos observa desde lejos.











