Si creían hace unos meses que tenían suficiente con el sueño etéreo que starbound les propició en su primer elepé, Years Apart, esperen a ver a dónde se van a flotar ahora con su disco sucesor, Forget Everything. Chulada de shoegaze hecho dreampop, señoras y señores.
El grupo canadiense lleva entonces dos LPs en este 2026, año de su incursión a la escena. Ni más ni menos. Su música está hecho en el firmamento, con texturas sedosas y voces angelicales que acarician el tímpano suavemente, sin embargo, las ráfagas de noise distorsionado sacuden de vez en cuando las entrañas, pero de una manera bonita… delicada.
Digamos que su sonido es como si el hielo constantemente se acercara al fuego, pero nunca se derrite, nunca se desvanece. Esa es la magia, ese instante eterno donde lo frío se mira de frente con el calor donde nada termina de desaparecer y todo se queda suspendido en el tiempo.











