¿Quién quiere flotar un poco sobre el valle de los sueños? Quien pare la mano, tendrá el deleite de incursionar al mundo de starbound, cuya música suena como si el aire cantara y se moviera en capas shoegazers que se desdibujan y regresan en destellos cristalinos que rozan la conciencia. Ni más ni menos.
Su primer disco, Years Apart, tiene apenas ocho tracks. En ellos la nostalgia baila lento y el corazón se ablando como si recordara algo que nunca vivió, pero ronda el paisaje en ruido etéreo que acaricia el tímpano. Suspenderse aquí no es una opción, es más bien un destino. Esta agrupación canadiense convierte la memoria en niebla tibia y lo irreal en algo que se queda vivbrando al borde del pecho.
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