EstrenosReseñas

Hammock Music

2026


  • Un viaje para desaparecer del mundo lentamente. Hammock vuelve a convertir el vacío en refugio emocional entre culpas, visiones apocalípticas y galaxias silenciosas.


Desde hace mucho tiempo Hammock se volvió un referente de esa vertiente más cósmica y espiritual del post-rock. Lo que Marc Byrd y Andrew Thompson han engendrado en las últimas dos décadas, disco tras disco, son cúmulos de energía etérea que se expresa en un vacío que transforma el tiempo y el espacio, por decir lo menos… música para contemplar galaxias apagándose lentamente desde la quietud más absoluta.

Su nuevo elepé, The Second Coming Was a Moonrise, no es la excepción.

La idea del álbum nació de una experiencia de Marc en la que confundió una salida de la luna con el comienzo del fin del mundo… claro, él se encontraba lidiando con los efectos del LSD y para entonces se había clavado con algunos discursos apocalípticos del cristianismo fundamentalista. Luego, ya conectado pero no por eso fuera de trance, decidió darle vuelo a esta idea, por lo que con su cómplice decidió componer un soundtrack para la liberación de las culpas y la búsqueda de la paz interior antes de que todo colapse, antes de que los miedos vuelvan a disfrazarse de revelaciones.

Entonces surgió este set de 10 exploraciones que inician en la conciencia, nos conducen a la estratósfera y nos traen de vuelta a nuestros adentros. Como toda obra conceptual de la banda de Nashville, la conexión surge del entendimiento de un todo más que del estudio de cada componente, aunque debemos decir que estas canciones son igual de encantadoras en conjunto que por separado. Por ejemplo, "Inbreaking" abre la odisea con una bruma densa y gélida impulsada por percusiones suaves y procesadas que recuerdan mucho a sus orígenes como proyecto musical, y algo similar ocurre con "We Close Our Eyes So We Can See" (qué buen título), un intento más electrónico por sobrevolar auroras boreales con cantos que parecen venir de otra dimensión.

"The Unsetting Sun" y "Like Sinking Stars" hacen una mancuerna muy similar a la anterior; la primera se escucha tan expansiva como flotante y abstracta, mientras que la segunda se viste de dreampop estelar. Las texturas se perciben un poco (solo un poco) más industriales pero jamás se desprenden de sus raíces ambientales y atmosféricas, lo que genera un equilibrio perfecto entre la contemplación suspendida de un cielo infinito y del ruido distante de algo colapsando más allá de nuestra vista.

A estas alturas hemos entendido -tanto por su lírica como por sus expresiones instrumentales- que Andrew y Marc pretenden abordar desde la oscuridad las desconstrucciones religiosas, los traumas de la culpa y la indagación en terrenos más allá de lo terrenal por la dicha que recompensa el sufrimiento, por la belleza que espera detrás del dolor de la partida. Es como si su ansiedad existencial fuera canalizada en notas musicales olímpicas que puedan flotar entre galaxias, bucando paz en medio de la inmensidad.

Seguimos con "Sadness" y el track homónimo, que son paradas de contemplación a ese vacío sin horizonte para dejar que la melancolía nos abrace en el descanso. Pronto aparece "Chemicals Make You Smile", que cuenta con la colaboración especial de Wayne Coyne (The Flaming Lips), y cuya letra describe la sensación de estar atrapado en una crisis espiritual, como si estuvieras desconectándote poco a poco de ti mismo y del mundo entero. Frases como "Lost in the dark / Where you are / Floating out in space" nos hacen pensar que nos dirigimos hacia la deriva cósmica, donde la soledad pesa tanto como el silencio absoluto.

El sonido sigue creciendo en "Everything You Love is Buried in the Ground of Scattered into Space". Este es uno de los temas de post-rock más clásico en el álbum; cuenta con violines y percusiones más directas u "orgánicas" dirigiendo una marcha nostálgica hacia un desenlace revelador. Es una pena que dure tan poco, porque las posibilidades parecen infinitas y catárticas si hubieran decidido llevar este track aun más allá.

Al final, "Desconstructing" y "All the Pain You Can’t Explain" cierran bajo el mismo manto etéreo con el que todo comenzó. El regreso emocional a un lugar con calma luego de atravesar el aislamiento sigue siendo la médula lírica y sentimental en este tramo del disco; la confusión genera dolor y este a su vez desemboca en la desesperación, sin embargo, una luz tenue se mantiene viva como flama de esperanza… entonces recordamos que incluso en los paisajes más desolados todavía existe algo que espera nuestro regreso a casa.

De esta manera, Hammock nos demuestra otra vez que sus álbumes no solo pretenden acompañarnos, sino absorbernos por comlpeto dentro de una experiencia sensorial y espiritual. Este redescubrimiento personal surge de la introspección mesurada y guiada por dos hechiceros de la música que levitan sobre ruinas celestes en sueños helados, los mismos a los que podemos entrar si tan solo dejamos que The Second Coming Was a Moonrise disuelva lentamente el ruido del mundo hasta dejarnos frente a nuestra propia inmensidad.

Después de todo, somos nosotros quienes pasamos la vida entera buscando señales diminutas que nos recuerden que todavía seguimos aquí, flotando bajo las mismas luces distantes.

 

TRACKLIST:
  1. Inbreaking
  2. We Close Our Eyes So We Can See
  3. The Unsetting Sun
  4. Like Sinking Stars
  5. Sadness
  6. The Second Coming Was a Moonrise
  7. Chemicals Make You Smile
  8. Everything You Love is Buried in the Ground of Scattered into Space
  9. Desconstructing
  10. All the Pain You Can’t Explain

 

Me suena a:
Anamnesiac
Silver Sleep
Slow Dancing Society

 

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