Ya llegó el sexto disco largo de Slow Magic, Emotion Engine, un trabajo de 12 tracks que demuestran por qué su propuesta de electrónica/nu-gaze sigue siendo tan especial en la actualidad. Su música es como un divertido y onírico viaje que se siente muy íntimo, mezclando los elementos digitales más sofisticados y ritmos que exploran emociones fuertes como la memoria, el deseo y la incertidumbre.
Es una obra muy atmosférica, cerca a las líneas del dreampop. Cuenta con colaboraciones vocales muy interesanes que amplían el espectro sonoro de Slow Magic y, en ocasiones, le dan una nueva dimensión sentimental. Es una producción bien cohesionada e integrada por distintas fases de una cadencia que cada vez se percibe más dinámica y contemplativa.
¿Lo quieren escuchar en su totalidad por acá?











