No les vamos a mentir, moodlighting es una de las nuevas bandas más bonitas del indie pop que hemos descubierto en la escena recientemente. Este dúo californiano suena a todo lo que nos enseñaron a amar grupos como Another Sunny Day, The Pastels, Yo La Tengo o Camera Obscura en su momento, pero lo reafirman con una identidad propia: tan nostálgica como romántica.
En su nuevo elepé, Party school reafirman esa apuesta con sensibilidad en melodías sencillas, arreglos luminosos y una instrumentación bien orgánica y ordenada. Son nada menos que 16 tracks que nos cuentan historias pequeñas que se convierten en confesiones inocentes, cálidas y cercanas. El resultado es un disco que mira hacia el indie pop clásico con cariño, pero que encuentra su propio lugar entre guitarras eléctricas (a veces en modo jangly o shoegazer) y voces bien dulces.
¿Le damos play?











