La banda uruguaya Hangwire acaba de editar su segunda ficha de larga duración, Eulogy for the Nameless, que comenzamos a adelantar desde que inició este año. Ahora tenemos a nuestra disposición este refinado set de 18 rolas (versiones incluidas) sobre rexlefiones existenciales, la decadencia urbana y los desamores malditos, en voz de Andres D’Souza, quien suena tan nostálgica como lo espera tu corazón afligido.
La apuesta es por el post-punk de guitarras reverberantes y sintetizadores atmosféricos, dando pie a melodías emotivas -en unos casos más que otros. Hay un clima gótico ochentero empuja su aire en momentos clave de la producción, entonces la melancolía fría nos abraza con suavidad.
El resultado es un viaje nocturno con luces tenuas parpadeando; un disco que se desliza como humo entre ruinas emocionales, dejando que sus ecos se esuchen elegantes y ligeramente retorcidos. Es un excepcional trabajo:











