En el primer tramo de los noventa, Juliana Hatfield estaba abriéndose camino en una nueva etapa de su protemedora carrera musical. El disco Become What You Are de 1993 fue el segundo elepé que había editado como líder de su propio proyecto, y resultó ser – en términos generales- más poderoso, directo y creativo que su antecesor (Hey Babe, ’92).
En el tracklist cantó sobre las relaciones tormentosas-cariñosas entre hermanas, la frivolidad del mundo del modelaje y la farándula, los siempre dolientes desamores, y los sentimientos de rebeldìa y libertad impulsados por un rock alternativo que sonaba bien orgánico y dinámico. Entre esos tópicos, también abordó el amor adolecente y todas sus angustias e incertidumbres que de él desprenden, y que en esa edad parecen ser fatales, y las convirtió en una inocente y cautivadora rola llamada "Spin the Bottle".

En esos días, Hatfield escuchaba mucho a PJ Harvey. Hay varias similitudes de sonido entre ambas, solo que la ex vocalista de Blake Babies tenía una voz más distintiva y sensual, incluso a veces pasaba por dulce, y generaba un perfecto equilibrio con su instrumentación que era más cruda y electrizante. Pero en esta canción en particular el registro fue más "limpio", jovial y, digamos… popero.
Es la historia de una chica que conoce a su nuevo crush en la calle que además resulta ser una estrella de cine. Con el ímpetu desbordado lo invita a una fiesta en donde les esperan los típicos juegos de "verdad o reto" y "gira la botella". Ella está muy emocionada con la situación y no puede esperar a que la botella la elija para pasar esos cinco minutos a solas en el clóset con él.
Ay, la emoción del primer deseo romántico…
Took him to my party as the games were starting
Bottle’s on the ground, are you ready now?
When it comes to me, I’m gonna be ready
It’s my turn in a minute, gonna put my message in it
Five minutes in the closet with you
Mezclando nervios e ilusión, The Juliana Hatfield Three le dio a la cultura pop una nueva canción para retratar la torpeza tierna y la electricidad apasionante del primer beso con su respectivo eco sonoro alternativo. Sin embargo, el mayor impulso para eso llegó un año más tarde con la película Reality Bites, que incluyó el track en su soundtrack. De hecho, el videoclip oficial del sencillo -dirigido por Ben Stiller- muestra varias escenas de este filme.
Dato curioso y muy técnico: el compás de la rola es de 5/8, algo poco convencional para una composición en este rubro. Juliana dijo una vez lo hizo así porque quería demostrarle a la crítica y a sus fans, en esta etapa de su inicial carrera como solista, que era algo más que una cara bonita con una voz seductora; que realmente era una guitarrista virtuosa y una compositora más ambiciosa. Por eso decidió darle este tempo "irregular" a la canción, como un intento por hacer algo matemáticamente difícil y demostrar su punto.
Al final, con todo y su ritmo peculiar, lo que queda de "Spin the Bottle" es esa sensación de que algunos tracks no solo complementan un buen álbum, sino que además lo definen a él y también a una etapa precisa en la trayectoria de su autor. Este fue un hit que acompañó a muchos indie kids noventeros en sus primeras fiestas de encuentros carnales, miradas coquetas y sonrisas inseguras, pero además fue un sencillo "anormal" que pudo instalarse en la memoria.
De esta manera, Juliana Hatfield capturó ese instante suspendido entre la fantasía y la inseguridad, cuando un beso imaginado pesa más que cualquier certeza en el mundo.











