EstrenosReseñas

RKO/Unique Records

2026


  • Un trabajo de art-pop gótico existencial que recupera acordes, coros y cadencias de expresiones culturales de otros tiempos, los retuerce y los usa como escudo de seguridad para cantarnos sus confesiones profundas.


Lucy Kruger & The Lost Boys es uno de los actos del art-pop contemporáneos que mejor sostienen su narrativa visual y sonora, esa de bajos reflectores que se esconde en zonas más alternativas y poco habitadas del subsuelo musical. En su nuevo disco largo, Pale Bloom, reafirma su estilo apegado al goth y el post-punk, con tensiones emocionales que vuelven a tirar de la nostalgia a la introspección.

Para esta placa, la cantautora alemana y sus muchachos perdidos (Liú Mottes, Gidon Carmel, Jean Parker y Reuben Kemp) reclutaron al colaborador André Leo para concretar sus grabaciones en diversos estudios de Berlín. Luego del proceso creativo y de producción, quedaron 11 tracks que expanden el espectro instrumental de la banda y profundizan en la intimidad de Lucy, quien comparte crónicas de su infancia y juventud con una melancolía fantasmal que acude a símbolos, rimas y poesía para que sus memorias no se rompan en el intento.

En el primer tramo del álbum encontramos rolas bien interesantes, tales como "Bloom" y "Damp", primera y segunda del set, que con guitarras finas y anticatárticas nos van trazando una tenue pero estática luz que ilumina el camino hacia el fondo de los recuerdos. La primera tiene percusiones un poco más artesanales y la segunda cuenta con mayor impulso en el bajo y sus ritmos seguros, mientras que las cuerdas, la viola y la seductora voz se conjugan en el aire.

"Ambient Heat" es uno de los cortes más alternativos; en él se encrudecen las guitarras más texturales y se construyen crescendos lentos y densos para encontrar un estribillo templado e inquietante. Luego, "Adder" alude a un manto instrumental más atmosférico e inmersivo, con una percusión que nos empuja con cuidado hacia las seductoras tinieblas.

Más adelante, "Raching" y "Ghost" se tornan un poco más sepulcrales pero sin llegar a lo macabro; la primera es más intensa y sólida, mientras que la segunda se siente más suave y solemne. En medio de ellas está "Woolf", otro de los puntos álgidos, pues logra que lo siniestro y lo tierno se fundan en secuencias heterodoxas, pero reafirma su identidad distintiva en un sentido de expresión muy propio. La voz de Kruger también se mueve, va del susurro al carácter casi himnal al hablarnos de los cuerpos humanos, la muerte y la reconstrucción sentimental del individuo, como en "Anchor", un tema compulsivo y descompuesto en su vertiente popera más alternativa.

Para cerrar, está "Fawning", que entrelaza las delicadas guitarras y la voz de Lucy en un timbre más dulce y místico. La cadencia de esta rola es suave y su label pasa por un slowcore de anhelo y ensueño para la oscuridad. Suena mesurado, etéreo y refinado, y aun así tiene su propio peso expresivo que equilibra fricción y delicadeza.

Cuando el álbum termina, Lucy Kruger & The Lost Boys concretan un viaje emocional y sonoro mucho más interno para indagar en raíces y escruturas narrativas más antiguas. Es un trabajo de art-pop gótico existencial que recupera acordes, coros y cadencias de expresiones culturales de otros tiempos, los retuerce y los usa como escudo de seguridad para cantarnos sus confesiones peligrosas. Por eso Pale Bloom se siente tan fuerte a pesar de sus bajos decibeles, porque es como un latido de antaño envuelvo en neblina moderna, un relicario que respira y guarda canciones que no gritan, no irrumpen, más bien se filtran como humedad en los muros de la memoria.

TRACKLIST:
  1. Bloom
  2. Damp
  3. Ambient Heat
  4. Adder
  5. Nectarine
  6. Animal / Symbol
  7. Reaching
  8. Woolf
  9. Ghosts
  10. Anchor
  11. Fawning

Me suena a:
Lovi Did This
Anna Calvi
Widowspeak

 

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