EstrenosReseñas

Partisan Records

2025


  • La maquinaria vuelve a rugir de manera elegante, su eco más parecido al de una locomotora perfectamente afinada entrando por túneles y rompiendo vientos en la oscuridad sigue siendo el sello de la casa, pero ahora le han impregnado calidez y más nitidez a su sonido.


Just Mustard está brillando desde las sombras otra vez. La terrorífica y dulce banda irlandesa acaba de lanzar su tercera y nueva ficha discográfica, We Were Just Here, para alcanzar un nuevo peldaño en su evolución, tanto en sonido como en la manera de moldear sus emociones.

Producido por ellos mismos y mezclado por David Wrench, este álbum vuelve a conjugar ruido y melodía en perfecta armonía, pasando por líneas industriales de distorsión, secuencias corrosivas y ritmos súper contundentes. La maquinaria ruge manera elegante otra vez, su eco más parecido al de una locomotora perfectamente afinada entrando por túneles y rompiendo vientos en la oscuridad sigue siendo el sello de la casa, pero ahora le han impregnado calidez y más nitidez a su sonido.

Temas como "Pollyvania" y "Endless Deathless" al inicio del tracklist nos adentran a esa raíz de post-punk/noise-rock áspero, mientras la seductora voz de Katie Ball funge como una luz iluminando la senda que nos conduce al corazón de las tinieblas. Inmediatamente después, "Silver" y "Dreamer" los ritmos de las sólidas percusiones entran en una diámica inteligente y apresurada, mientras las guitarras oxidadas, sintetizadores sombríos y la voz de David Noonan (en el pimer caso) también se asoman desde un segundo plano en lo abisal de las atmósferas, detrás de las capas que generan un eco teatral y expansivo.

El viaje sensorial continúa, y nosotros como aventureros melómanos podemos sumergirnos en cada detalle y pulso que se construye de manera cuidadosa, conectando un track con otro hasta ensamblar un todo que embona a la perfección en un punto medio entre el misterio y la seducción. La rola que da nombre a la producción es hipnótica y minimalista, y transforma el sonido en emociones que remueven las tripas. Por su parte, "Somewhere" suena aun más perturbadoramente atractiva, instrumentalmente hablando, en gran parte por sus vendavales eléctricos y la voz de Ball resonando como la de un ángel caído y refugiado detrás del fuego, moviéndose como un espectro que busca contacto y refugio en nuestros sueños.

"Dandelion" y "That I Might Not See" son temas más profundos en sus letras, abordando la búsqueda de la liberación personal y creativa en el arte, sonando ambas rolas tan frágiles y soberbias en dosis iguales, como si la vulnerabilidad fuera fortaleza, por más irónico que esto pudiera parecer. Tal vez aquí dejan que la luz externa se asome discretamente en estas cuevas metálicas en las que se mantienen refugiados, a las que nos llevan de la mano y, a veces, a empujones, sometidos por los encantos confusos y exóticos de su sonido y su experimentación rítmica.

Al final quedan "The Steps" y "Out of Heaven", con tonos mucho más contemplativos y dramáticos, además de que tiene aura más espiritual que baja revoluciones luego de las tormentas oscurias y electrizantes que acabamos de dejar atrás. En la primera de estas dos canciones, todo parece desvanecerse alrededor, con las siluetas distorsionándose en cámara lenta, derritiéndose, esfumándose… hasta que parece nada va a quedar. En la segunda – y última del elepé- un último suspiro se eleva como plegarias con voces cambiantes (Katie y David), suplicando como si fueran lamentos derrotados en la fragilidad de la melancolía. Y así es como culmina la travesía.

Podemos decir que Just Mustard no solo avanza, sino que también vuela hacia una trascendencia catártica a través de la música y las emociones más escondidas, encontrando en el proceso sensaciones etéreas y vitales que siguen abriendo sus chacras y expandiendo su cosmovisión artística. Probablemente We Were Just Here es su trabajo más redondo y sofisticado hasta ahora, tan intenso como refinado, y tan bestial como pulcro. Amor, éxtasis, miedo, esperanza y caídas libres forman un hilo conductor sensorial que marcará una experiencia especial en todo aquél que se entregue y escuche con cuidado desde el interior, teniendo como consecuencia reacciones fascinantes en las entrañas.

TRACKLIST:
  1. Pollyanna
  2. Endless Deathless
  3. Silver
  4. Dreamer
  5. We Were Just Here
  6. Somewhere
  7. Dandelion
  8. That I Might Not See
  9. The Steps
  10. Out of Heaven

Me suena a:
Cranes
Lucy Kruger & The Lost Boys
Fontaines D.C.

 

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