Vamos a hablar de Dead Furious, un nuevo proyecto solista de Indianápolis que oscila entre el post-punk gris y el goth hecho en la penumbra, con cierta crudeza orgánica que resuena entre sus percusiones sintéticas, casi industriales, y una pared de electricidad estética que conjuga una atmósfera espectral y súper alternativa.
Así suena su nuevo EP, Neo Noir, que avanza con una energía nocturna que parece desarrollarse en una ciudad que de noche cambia de piel y deja salir a sus criaturas extrañas. Hay luces enfermas, calles húmedas y humos dibujando siluetas en el aire, mientras Dead Furious encuentra su rincón para refugiarse junto a las almas nocturnas que rondan perdidas.
Todo el set es autoproducido, hecho al más puro estilo DIY. Esto, en el arte, siempre es sinónimo de libertad creativa, la misma que en este caso nos refleja un espíritu y obsesión con las películas de historias detectivescas de las décadas de 1930 y 1940; quizá por eso el sentimiento de peligro está proundamente arraigado y latente en cada nota, ¿no lo creen?











