Reya Flowers es una cantautora y músico neoyorquina que desafía géneros y decibeles sin caer en etiquetas muy obvias. Ciertamente se acerca a los caminos del emo-shoegaze y el nu-metal (muy a lo Deftones o Hum), pero su exploración es más abisal y personal, tan cruda como emotiva.
En su nuevo EP, Avenues, se carga de sonidos vibrantes y paredes de distorsión que flotan en un caos estático y profundo. Es un trabajo que sirve como mirada honesta y cautolosamente optimista hacia el futuro, con una sensación de gratitud y aplomo al final de un periodo de varios años de inestabilidad tanto externa como interna.
Y, en general, su obra siempre se ha inspirado, dice ella, en todo lo que descubrió en su juventud con MTV, en videojuegos y los blogs de la internet antigua. Y acá vamos a sumergirnos en ese ruido sentimental que convierte la nostalgia digital en algo pesado, íntimo y explosivo:











