Tendrá muchísmos fans alrededor del mundo, así como sus detractores que tampoco son pocos, pero nadie podrá negar que Radiohead es una de las bandas británicas más influyentes de la música alternativa contemporánea.
Su obra ha sido clave para redefinir el rumbo del alt-rock de los noventas y moldear las corazas del indie en el nuevo milenio, generando umbrales sonoros a partir de experimentos sofisticados en sus laboratorios electrónicos, que tienen siempre como principal elemento una sensibilidad palpable, como una corriente vital que se respira entre ciurcuitos y cables, evitando que su sonido pierda su cercanía con las emociones humanas.
Con una discografía que no deja de mutar y expandirse, el quinteto formado por los hermanos Jonny y Collin Greenwood, Thom Yorke, Phil Selway y Ed O’Brien ha contrauido un lenguaje propio con el que la incomodiad, la incertidumbre y la belleza conviven de manera estrecha. Muchos de sus mejores registros parten de la melancolía eléctrica hacia la ruptura digital, pasando por la lucidez inquietante del pop más calculado y espectral.
Pasan las décadas y la banda consolida cada vez más una trayectoria que ha acompañado a distintas generaciones de fans, con melodías íntimas y ligeramente torcidas que han podido anticipar sus ansiedades y contradicciones. Este recorrido por parte de sus mejores composiciones es un pequeño homenaje, una forma de asomarnos a tan solo algunos de sus momentos más reveladores y tal vez menos obvios, pero igual de poderosos, con los que esta especial agrupación ha demostrado que su música es toda una experiencia.
¿Listos para el trip?
1. Prove Yourself
Pablo Honey LP / 1993
El Pablo Honey siempre ha sido motivo de debate dentro y fuera de la base de fans. Es cierto, es el disco más "genérico" de la banda; muchos otros artistas intentaban casi lo mismo en esa época, pero este quinteto explotó ese sonido a su modo y, sin duda, supo impregnarle su propio sello desde temprano. En ese sentido, temas como "Proove Yourself" no solo fueron parte de un trampolín para destacarse, sino el inicio de una experimentación sutil dentro del rock alternativo de guitarras muy británicas, que muy pronto mutaría para tomar un montón de direcciones distintas… todas con buen destino.
2. Black Star
The Bends LP / 1995
"Black Star" es una de las rolas más conmovedoras de The Bends. Habla de una relación que se está desmoronando desde adentro; la pareja se encuentra atrapada en sus propios recuerdos que construyeron juntos, pero ya no son capaces de conectar. La voz adolorida y frágil de Yorke junto a las electrizantes guitarras de Jonny empujaron esa sensación de desgaste emocional que no encuentra salida. Y nuevamente se firmó una gran composición de ese estilo noventero que en el UK sonaba distinto, gracias al impulso del britpop y el noisepop, aunque Radiohead acompañó esas manifestaciones siempre tomando su distancia.
3. Let Down
OK Computer LP / 1997
El OK Computer es el parteaguas de Radiohead. Son muy pocas personas en l mundo que van a querer negar eso. Tomó la euforia de finales de los noventas por la tecnología, el consumo y la alineación, pero al mismo tiempo trazó una nueva línea hacia el futuro con un sonido mucho más cerebral y metódico, expandiéndolo hacia terrenos más electrónicos pero profundamente humanos.
La balada "Let Down" parece capturar esa intersección con una nostalgia que nunca pasará de moda. Es perfecto equilibrio sonoro y emocional: por un lado suenan a sus raíces, pero por otro lado parecen estarse despidiendo o, mejor dicho, desprendiéndose de algo que ya no utilizarán más adelante. A esta sensación se le llama madurar.
4. Morning Bell / Amnesiac
Amnesiac LP / 2001
Una de las leyendas urbanas que acompañan al disco Amnesiac es que este título surgió al final de su producción porque, precisamente, se habían olvidado de esta canción. "Morning Bell / Amnesiac" es una de esas suaves dagas que el grupo usó para romper en definitiva con su vieja fórmula sonora. Es delicada a pesar de ser agridulce, tan suave como dolorosa. Es la ruptura sentimental llevada al límite y contada desde un estado mental fragmentado. Duele, pero libera de alguna extraña manera.
5. A Wolf at The Door (It Girl. Rad Doll.)
Hail to the Thief LP / 2003
Esta rola es la mezcla casi perfecta de paranoia, ansiedad y crítica politica-social. Desde que Thom comienza a cantar arrastrando y al mismo tiempo apresurando sus versos, lo entendemos desde una posición en la que se siente completamente saturado, al borde del colapso, pero dejándose llevar por la melodía y su refinada instrumentación. Se siente perseguido pero, aun viviendo bajo esa presión constante de los juicios sociales y el hostigamiento gubernamental, algo siempre lo mantiene a flote y le incentiva las ganas de seguir.
6. Weird Fishes
In Rainbows LP / 2007
En "Weird Fishes", la imagen del oceáno parece una metáfora de sumergirse en una emoción profunda (puede ser amor, obsesión o el simple deseo de escapar). La voz de Yorke sigue a esa persona sin cuestionar, incluso si eso lo lleva al borde o a la caída. El trayecto parece agitado pero meditado, porque asi suenan los ritmos y la instrumentación del track: rápidos e intelectuales. Es un momento destacado dentro de In Rainbows, uno de los álbumes más redondos en la etapa avanzada de la banda.
7. Little by Little
The King of Limbs LP / 2011
La línea de bajo acá es buenísima, de ella se sostiene casi todo el track. Muchos piensan que el disco The King of Limbs no recibe el crédito que se merece, por eso puede ser uno de sus trabajos más incomprendidos, pero vaya que se pone mejor conforme pasa el tiempo. "Little by Little" es una de las rolas más sofisticadas en el set; la banda afina su obsesión por los patrones rítmicos y las capas de sonido que se arman casi en espiral. Todo se mueve con precisión pero también con una sensación medio inestable, inquietante, como si la canción estuviera a punto de desarmarse pero aun así se mantuviera firme.
8. Daydreaming
A Moon Shaped Pool LP / 2016
"Daydreaming" le hace perfecto tributo a su título, pero desde una perspectiva pesimista. Es un viaje que se desliza en un recuerdo que no se termina de ir. Todo transcurre en un momento de etereidad, con el piano y la bruma sonora generando una sensación constante de que algo ya se perdió, aunque no sabemos exactamente qué es. Se respira resignación porque se sabe que el daño es irreversible, sin embargo, estos "dreamers" no aprenden, siguen repitiendo sus errores hasta cruzar el punto sin retorno ante la incapacidad de cambiar patrones. El fatalismo se siente en paz.
9. Bullet Proof… I Wish I Was
The Bends LP / 1995
Una de las canciones más sublimes de Radiohead, no solo del disco The Bends sino en todo su repertorio. Es la sofisticación instrumental encontrándose con la fragilidad más expuesta, ese deseo de volverse impenetrable ya un poco tarde, cuando todo por dentro se rompió. Estar devastado nunca sonó más sublime; nadie cantó igual esa sensación que viene luego de que otra persona nos hizo daño, moldeando nuestra personalidad hasta convertirnos en algo que ni nosotros mismos reconocemos.
Qué duro llegar a ese punto en el que uno quisiera apagarse y que, aun así, de esa grieta nazca una melodía tan dolorsamente bella. Desear volverse inmune en este contexto es triste, pero también es extraño y reconfortante el hecho de que de ahí surja una canción tan delicada como "Bullet Proof… I Wish I Was", que suena como si una herida nos cantara en voz baja.











