La despedida de Ozzy Osbourne no fue accidental ni improvisada. Ese último e inmortal concierto de Black Sabbath una decisión consciente y muy al estilo del Príncipe de Las Tinieblas. De acuerdo a nuevas declaraciones de su esposa, Shaorn Osbourne en el podcast Dumb Blonde, él sabía con certeza que iba a morir muy pronto porque los médicos así se lo dijeron.
Aun con esa escalofriante información, Ozzy no quiso detenar nada y confirmó que quería subirse al escenario una vez más, porque lo deseaba tanto y, además, lo necesitaba, de acuerdo a palabras de Sharon:
“Dos semanas antes de ese show le dijeron que podía morir muy pronto. Y murió. Pero lo deseaba tanto. Lo necesitaba.”
Ella compartió además que, desde un año antes que se enteraron que Ozzy sufría sepsis, ella y sus hijos comprendieron que el final estaba cerca. Cuando regresaron a Inglaterra para hospitalizarlo, los doctores nuevamente le advirtieron que ese concierto que estaba planeando podía matarlo, pero su respuesta fue contundente: "Voy a hacer ese show".
Por último, Sharon remató: "Ozzy sabía, sabía que podía ser el último. Y cuando llegó su momento final, fue rápido", agregando que cuando intentaban reanimarlo, ella misma fue la que dijo que ya era suficiente, que lo dejaran en paz. Porque Ozzy ya había decidido que el escenario iba a ser su última despedida, y luego se iría de manera silenciosa para siempre.
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