Muchas son las canciones que nacen del dolor y el deseo, y hay unas más que brotan justamente en un punto medio, ahí donde el amor no se consuma pero sí lo transforma todo. En 2001, The Mission UK exploró esta compleja circunstancia en su disco Aura, especialmente con el poderoso track "In Denial".
Los británicos no pretendían hacer un himno gótico para el desconsuelo ni mucho menos, sus aspiraciones fueron menos presuncionsas y más, digamos, confesionales o autocomplacientes. Pero el resultado fue un suspiro contenido hecho melodía, como un testameto a lo que pudo haber sido y, contra todo pronóstico, fue.
Wayne Hussey, líder, vocalista y principal compositor de la banda, compartió que la idea nació a bordo de un vuelo de São Paulo hacia Ciudad de México. Él venía con el corazón apachurrado, lamentando que acababa de dejar atrás al que, apenas conociéndolo, supo que iba a ser el amor de su vida. Ella era Cinthya, una traductora brasileña que le fue asignada para asistirlo en su reciente gira por su país, y con la que rápidamente compartió silencios incómodos pero eléctricos, miradas cómplices y una que otra caricia escondida bajo las mesas en las conferencias de prensa.

Aunque no hubo besos ni promesas, ambos se contagiaron de la certeza de que algo profundo había germinado entre ellos. Y así, yendo del "hubiera" al "y si…", los versos de esta canción surgieron prácticamente solos en la cabeza de Hussey mientras volaba hacia tierras aztecas, y entonces su narración íntima tomó más forma.
En su lírica se percibe el placer culposo de un fuego que no terminaba de desarrollarse pero que ya estaba quemando. Era la historia de una conexión improbable a miles de kilómetros de distancia que se sostuvo por correos electrónicos, largas llamadas telefónicas y reecuentros planeados con ansias.

Un tormento exquisito que refleja la tensión que se siente cuando las cosas no pueden expresarse abiertamente en un momento determinado. Por eso "In Denial", colocada al final de aqué disco para cerrar con fuerza y aflicción esperanzadora, se siente como un culto a lo compartido por dos almas que se reconocen en medio de la incertidumbre y se eligen, por un instante, para permanecer por siempre juntos en las sombras.
Hoy Wayne y Cynthia llevan tres décadas juntos. Lo que parecía un romance inocente condenado al olvido, se volvió el inicio de una vida compartida. Nos recuerdan que el amor gótico también existe y se escribe entre lágrimas y turbulencia.
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