City of the Lost ya publicó Liminal, la última parte de su trilogía de álbumes Dreamwalker que estuvo divulgándose a lo largo de todo este año. Y lalínea sonora y emocional va en la misma dirección, con cada tema instrumental avanzando como una corriente que no pide permiso: guitarras gélidas que brillan en la melancólica oscuridad y ritmos que laten en el sentido del corazón.
La agrupación rusa flota sobre horizontes de nostalgia e introspección. Hay algo casi cinematográfico en la que forma en que este disco va construyendo la tensión y la libera en destellos, como si cada nota fuera una llamarada breve que illumina el camino antes de volvernos a hundir en la desolación.
Esto es post-rock para perderse y reconocerse al mismo tiempo. ¿Están listos para el viaje interno?











