El nuevo disco de Cate Le Bon ya vio la luz. Se llama Michelangelo Dying y suena tan profundamente emocional y sedoso que es imposible no rendirse a sus encantos desde su primer ejercicio de escucha.
La artista británica se entrega a las decepciones y dolores del desamor con honestidad brutal, un estilo crudo en su lírica y una instrumentación delicada pero también catártica. En ese sentido, el equilibrio sonoro es excelso, pues todo parece transcurrir con calma en la mayor parte del tiempo durante el set (con contribuciones de John Cale), dándonos la oportunidad de contemplar sus texturas brillantes y etéreas, se palparlas incluso, hasta deslizarnos sobre ellas…
Sin duda, esto es evolución, un salto hacia el frente en la carrera de Le Bon que ya no solo camina con clase en sendas introspectivas del pop, también las levita.











