Stephen Lawrie lanzó su disco #17 con The Telescopes, ni más ni menos. Su nombre es Halo Moon y suena ruidosamente sensacional, con carga psicodélica, shoegazer y un estupefaciente extra que nos envuelve en un escenario somnoliento, arrastrados por los instrumentos corrosivos que no infringen dolor pero sí nos someten.
Es impresionante cómo, después de 30 años de trayectoria, este cuate se las ingenia para hacer de la música espacial y drone algo novedoso con cada entrega nueva. Su impacto duradero en la escena independiente y alternativa no es casualidad, en cada oportunidad Lawrie distorsiona nuestros entornos y nos invita a naufragar en los pasajes sonoros de su mente, arrastrados, hipnotizados y anestesiados.











