Es verdad, Sea Pinks no es la banda más nueva ni el último descubrimiento en la música alternativa a estas alturas, pero vaya que a pesar de sus seis álbumes de estudio y poco más de siete años en activo han mantenido un perfil bajo. Ya saben, lo propio para una banda independiente en estos días.
Ellos son de Irlanda y a mí parecer aman a The Smiths, The Ocean Blue y Echo and the Bunnymen. No se necesita ser un genio para descifrarlo a primera escucha. Súper finos. Además, no se sienten tan nostálgicos como otras bandas que se inspiran en los 80s y 90s para hacer verdadero indie pop; por el contrario suenan a presente y futuro. Su más reciente disco Watercourse (2017) es prueba de ello. Como que parten del vintage pero se alejan de ahí rápidamente:
Son 11 tracks de elegantes cuerdas garigoleadas, casi rozando el jangle pop. Sus percusiones son frágiles y bien dosificadas y su mood siempre es optimista. No importa qué. Tienen mucho estilo y le meten más cerebro que corazón a sus letras e intrumentación. En fin, parecen insuficientes las flores que podamos echarles. Ah, por cierto, su música es perfecta para escenificarse con flores (muy a-la Morrissey noventero).











