Tenemos disco debut, señoras y señores. Le damos la bienvenida formalmente a la escena a Ariel Void, que con Um para Infinito nos deslumbra con un shoegaze/dreampop de corte muy alternativo y noventero, que en primera instancia nos hace pensar en una mezcla de The Smashing Pumpkins con Lush, mientras Kevin Shields conecta el aparato y aprieta los botones… o algo así.
Digamos que el grupo brasileño suaviza sus distorsiones, aligera aun más el peso del polvo que cubre sus instrumentos, y le da velocidad a la bruma que se esconde con el viento. Su cadencia es auténtica, orgánica… ruidosa y sedosa
Entre guitarras que flotan como recuerdos mal revelados y melodías que parecen llegar desde algún rincón perdido del ayer, Ariel Void convierte su debut en una pequeña anomalía de belleza nebulosa. Es un viaje de terciopelo eléctrico donde la nostalgia pierde el rumbo y las estrellas parecen derretirse lentamente sobre el asfalto.











