Hablemos de The Doomed, un nuevo proyecto norteamericano de música minimalista que pasa por los tonos más oscuros y melancólicos del post-punk, y los más melódicos y nostálgicos del indie pop. Con esta perspectiva artística, el proyecto está debutando con un EP (homónimo) que presume de guitarras bañadas de reverb, bajos que hipnotizan, sintetizadores ochenteros y ritmos que apresuran el galope de nuestro corazón.
La producción es deliberadamente de baja fidelidad, con ruido analógico que contribuye en la generación de paisajes sonoros de desaliento y desamor, obsesiones y vacíos en los que cada rola suena como una fotografía desgastada por el tiempo.
Estas cuatro rolas suenan vintage pero frescas al mismo tiempo; ya saben, hoy en día lo clásico vuelve a sentirse moderna y la sencillaz siempre ha sido sinónimo de buen gusto en la música. También suenan elegantes pero sencillas, así como frías pero cercanas. En esas dualidades emocionales y técnicas se balancea The Doomed, porque su música es real, humana, despojada de artificios cuando se conciben en el corazón.
Si nos preguntan, esto es como meter en una licuadora a The Durms y Motorama en el nivel más alto de la velocidad, pero el resultado tiene personalidad propia, una identidad que no necesita exagerar emociones para dejar huella de manera inmediata. Nos recuerda que la melancolía también se baila y la oscuridad es un lindo abrazo al alma, y que las composiciones más sinceras son la sque se quedan con nosotros después de que el último acorde se desvancece.











