Algunas canciones no nacen desde cero, sino que se desprenden de otras ideas que tenían propósitos distintos, pero de manera inesperada empiezan a reclamar su propio espacio por su fuerza y su luz. Un riff o un fragmento como adorno termina creciendo en algo más, algo con identidad propia, y entonces ese desvío termina revelando su verdadero destino.
Esto ocurrió con uno de los grandes clásicos de los noventas y una de las máximas obras de la legendaria agrupación U2: "One".
Lo que en 1990 comenzó como un recurso en la guitarra para el -en ese entonces- incompleto track "Mysterious Ways", llamó tanto la atención que la banda decidió separarlo y construir alrededor de él una pieza completamente nueva, lo que dio origen a una bellísima y poderosa composición. Además, esto ocurría cuando Bono, Adam Clayton, Larry Mullen Jr. y The Edge estaban a punto de tirar la toalla luego de largas y tediosas sesiones de grabación en las que nada convincente estaba surgiendo, por lo que podemos decir que esta idea fue casi divina, caída del cielo (como ellos mismos la describen), porque salvó a la banda en una de sus más peligrosas encrucijadas.
Este hallazgo sucedió en los míticos Hansa Studios de Berlín, en 1990, poco tiempo después de la caída del muro que cobró muchas vidas humanas que intentaron cruzarlo. Los cuatro músicos pasaban por un periodo de bloqueo creativo y cambios profundos tras la intención de reinventarse por completo. Quizá por eso estaban siendo tan autoexigentes, porque nada de lo que probaban les parecía diferente ni suficiente… nada parecía el punto de partida para esa nueva dirección que estaban buscando.

Entre la falta de rumbo, las discusiones y la desesperación de no poder terminar ni una sola canción, llegó como accidente un momento decisivo y lleno de clarividencia. Mientras se las ingeniaban para terminar esta maqueta llamada "Sick Puppy" (luego conocida como "Misterious Ways"), The Edge propuso un puente instrumental con un riff que tenía el potencial de cambiarle la vida a cualquier artista. Bono lo olfateó, lo supo de inmediato y, motivado por los tres productorazos con los que trabajaban -Daniel Lanois, Brian Eno y Flood (Mark Ellis)-, empezó a tocar la melodía una y otra vez para darle vuelo con su guitarra acústica, incluso improvisando las letras y dirigiendo el estribillo con los nombres de cada nota con tal de que no se perdiera la idea:
De hecho, en el documental From the Sky Down (Davis Guggenheim, 2011), sobre la creación del LP Achtung Baby, se habla detalladamente de este momento preciso, y se proyecta de la manera más nostálgica y emocionante posible. Todos los integrantes del grupo se pusieron en guardia y buscaron darle forma a este diamante en bruto que les estaba ortogando ese tan anhelado nuevo comienzo.
“No llegábamos a ninguna parte hasta que ‘One’ nos cayó del cielo y muy pronto dimos con el ritmo. Fue un gran alivio.” – Adam
“En el mismo instante que la grabamos, sentí su potencia con mucha fuerza. Estábamos en el estudio, que era una enorme sala de baile llena de fanstasmas de la guerra, y de repente se sentía que todo estaba en su lugar. Fue un momento tranquilizador (…) Es por motivos como éste que estás en una banda, por estos momentos en que la inspiración llega a ti y creas algo realmente conmovedor como ‘One’, una pieza que va directo al corazón.” – The Edge
“Fue un momento bíblico… de esos que te erizan la piel.” – Bono
No cabe la menor duda de que algo mágico había ocurrido. Se edificaba un "templo" sonoro y se comenzó a escribir una nueva "ley suprema" que cambió el rumbo de estos cuatro músicos irlandeses. Justo cuando parecían perdidos, encontraron en una sola canción la unidad, la claridad y el impulso para seguir adelante… y no tenían idea que con ella también cambiarían la vida de muchas personas en el mundo.
Para principios del ’92, "One" salió como tercer single del titánico álbum Achtung Baby. Con Anton Corbjin grabaron un video en Berlín en el que se miraban dos autos Trabant (muy famosos en la Alemania comunista) y a los cuatro miembros de la banda trasvestidos. Además, Bono invitó a su padre, Brendan Robert Hewson, para que posara quieto en distintas tomas mientras en otras su hijo cantaba vestido de mujer. Estas imágenes, aunado a que buena parte de las ganancias del sencillo fueron donadas a organizaciones que combatían el SIDA, sugirieron que la canción trataba sobre un joven gay que le está confesando a su familia que tiene VIH.
Siendo precavidos y considerando la época, optaron por grabar un segundo videoclip, en caso de que el primero fuera vetado en algunos países. Reclutaron al director Mark Pellington para escuchar ideas, y la que mejor les pareció fue recuperar unas imágenes que años antes habían impactado a Bono: unos búfalos peleando y cayendo por un precipicio. Ese rodaje se proyectó en cámara súper lenta y fue acompañado de visuales de flores y traducciones de la palabra "uno" en distintos idiomas. Esto de alguna manera seguía conectando con el clip anterior, porque esas imágenes se basaron en los diseños de un artista llamado David Wojnarowicz, que acababa de morir de sida.
Como si hubieran querido evadir esas insinuaciones, buscaron un tercer videoclip, tomando como justificación la necesidad de crear un material más acorde para el público de Estados Unidos. De esto se hizo cargo Phil Joanu (Rattle and Hum), quien pensó en Bono fumando un cigarrillo y bebiendo un trago en un bar, mientras se intercalaron imágenes de la banda en sus conciertos y, además, contrataron a una modelo para que fuera la primera mujer que apareciera de manera protagónica en un videoclip de U2 hasta entonces.
No pasó mucho para que el propio Bono se quitara sus extravagantes gafas de mosca (icónicas de aquellos días) para sincerarse y despejar dudas. Sí, el tema habla de un chico homosexual que sufre ante la incomprensión de sus padres, pero también es sobre la unidad en medio de las irremediables diferencias: parejas en crisis o vínculos familiares rotos, y la fuerza para seguir amando a través de las heridas abiertas.
Cabe destacar que poco antes, en 1991, mientras ultimaban los detalles del lanzamiento del álbum (ya en Irlanda), The Edge y su primera esposa, Aislinn, se separaron. Entonces la balada cobró más sentido para la agrupación; ese destello creativo inicial terminó reflejando fracturas reales, tanto en cada uno de sus integrantes en sus respectivas vidas privadas como entre ellos mismos. Bono lo dijo muchos años después: "En Berlín se había caído un muro, pero se había levantado otro entre nosotros como compañeros de banda". No era solo una batalla emocional, sino también un recordatorio de que la unidad no siempre significa armonía, pero sí la voluntad de permanecer y sostenerse aun cuando todo parece desmoronarse.
“‘One’ resume de forma definitiva quiénes somos y qué representamos.” – Larry Mullen Jr.
Este clásico inmediato se volvió atemporal con la misma rapidez. U2 encontró un himno para acompañar y ayudar a encontrar el rumbo a cualquiera que haya entendido que el afecto también implica conflicto y dolor. Entre las diferencias inevitables y los vínculos que se desgarran, "One" queda suspendida como una certeza frágil: aun separados, todavía puede existir algo que nos mantenga unidos por siempre, y ese algo nunca muere.
Love is a temple, love, the higher law
You ask me to enter, but then you make me crawl
And I can’t keep holding on to what you got
When all you got is hurt











