Luego de cinco años de su último lanzamiento, MØL está de regreso con un poderoso álbum llamado DREAMCRUSH, que los confirma como una de las propuestas más intensas y emocionantes del relativamente nuevo blacgaze; golpeando duro y certero, amarrando al oyente sin soltarlo desde el promer instante, y además dominando los tiempos para darse el lujo de respirar y contemplar sus atmósferas cinematográficas.
Violencia, sentimiento, metal, noise, profundidad e incertidumbres quemándolo todo. Su sensibilidad melódica tiene filo y rasga desde el corazón hasta las vísceras. Kim Song Sternkopf se desgarra con sus cantos guturales en diferentes idiomas, luego suaviza su registro y nos toma de la mano después de sacudirnos. En general es una producción absorbente y contemplativa, muy ambiciosa además, que desborda energía pero también conmoción hasta las lágrimas.
¿Están listos para el botón play?











