Seremos honestos: no le teníamos mucha fe a un proyecto musical que presumía de usar IA para generar sus sonidos y melodías, además del timbre vocal, pero con In The Afterglow tuvimos que hacer una especial excepción.
Alfred Hermida sí es un músico tal cual, compositor además, y claro que su mano humana está inmersa en los procesos creativos, tal vez más de lo que pensamos. Su sonido es de dreampop surgido de una neblina reverberante y romántica que, en su primerísimo LP, Let The Waves Crash Down, nos abrazan en nostalgia.
Son 11 rolas en total, tan caliddaz como ensoñadoras, latiendo con anhelo y envolviendo las texturas clásicas del dreampop y el shoegazing en paisajes sonoros que brillan. Son piezas que se impregnan de amor y pérdida, y acá las podremos escuchar una a una:











