Hace unos días, Hidden Places publicaron su primerísimo disco de estudio, The Secret to Good Living, hecho a partir de una idea cruda y orgánica del slowcore mezclado con alt-rock pesado, denso y emocional.
Audrey Keelin, Nicholas Byrne, Henry Cutting y Michael Matsakis nos raspan sutilmente con su instrumentación sólida y sus texturas rugosas, conteniendo estallidos eléctricos y blanqueando su ruido para que las distorsiones no nos peguen tan duro. En las 10 canciones avanzamos con paciencia hacia puntos de tensión constante pero inofensiva, en los que también se conjugan elementos acústicos brevemente para ofrecernos un poco de fragilidad y respiros de luz en puntos claves del set.
Al final, el elepé encuentra su fuerza en ese balance entre contención y descarga, dejando que cada emoción respire sin perder peso en el camino.











