Este es tal vez el disco más ambicioso y trascendente en la carrera del grupo mexicano, que toma un nuevo alarido para ahogarse en la nada, entrelazando belleza y caos en monólogos de una tragedia insondable.
Hace unos días vio la luz Fuego, Guíame, el nuevo disco de estudio de Vaya Futuro, una banda que hoy se encuentra exclamando sus reflexiones sobre las luchas internas del individuo y su propia resistencia. Para ello, apagaron las luces, encendieron unas pocas velas y llenaron de ruido melancólico un cuarto vacío, donde no solo rebotaron sus ondas sonoras, sino también sus emociones.
Son 10 tracks llenos de influencias shoegazers, sludge-metaleras y de post-rock crudo, ruidoso y de corte cinemático. La dualidad de calma-caos es notable, irradiando un fuego constante que enciende los sentimientos y funciona como catalizador. Las guitarras rugen y se lamentan como si arrastraran siglos de tormento en cada acorde, con riffs colosales en melodías que suenan como óperas de devastación.
Me parece que «Posesión», «Inefable» y el track homónimo son de lo más denso y profundo por sus poderosas atmósferas que se conciben abisales, profundas, con ecos algo espectrales, mientras que otros cortes más dinámicos como «Sin Rostro» y «El Vacío» nos aceleran las pulsaciones de un corazón que parece imposible de domar ante estas tormentas sonoras que avanzan con furia hacia el fin del mundo.
Otras canciones son más retráidas, como «Anteste» y «Ascensión», valiéndose de interludios breves como descansos en paisajes mucho más etéreos, donde los incendios han cesado aparentemente, aunque eso no significa que las cenizas estén tramando un contraataque inesperado.
De esta manera, la banda genera un abismo de sonidos después de las paredes de ruido y su masa aplastante. Para pasarlo tenemos 10 rutas alternas hacia el mismo destino: un paisaje de penumbras cuya frontera colinda con un nuevo amanecer de otro mundo.
Podemos decir entonces que Fuego, Guíame es tal vez el disco más ambicioso y trascendente en la carrera de Vaya Futuro. El grupo mexicano tramó un nuevo alarido para ahogarse en la nada, entrelazando belleza y caos en monólogos de una tragedia insondable. Este álbum titánico es como un lamento hecho música; cada crescendo es un herida que se abre y cada pausa un susurro como ecos infinitos, en el que se funden el noise, el metal y el post-rock de forma cruda y fascinante.
TRACKLIST:
Posesión
Anteste
Inefable
Sin Rostro
Sin Nombre
El Vacío
Argot
Otredad
Fuego, Guíame
Ascensión
Me suena a:
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